El día que todo cambió.

Seguimos viviendo todavía de recuerdos, cada día aferrados a que todo vuelva a ser como era, cuando realmente está quizás sea la nueva realidad a la que haya que adaptarse por siempre, una realidad distinta con nuevos retos y perspectivas. Dimos tantas cosas por sentado, creíamos que tendríamos mil días para ir por ese café con amigos, pensábamos que habría mil días para tantas cosas que queríamos…. ahora nos vemos en el predicamento que siempre fue el único real, sólo existe este momento, sólo existe el presente. No hay nada seguro, simplemente no existe otro día que no sea hoy. El ayer se desvanece y el mañana apenas lo vemos llegar.

Habrá que adaptar cada idea, cada tarea, cada una de nuestras vidas a este nuevo mundo, que nos pide a gritos y en una forma tan clara que debe haber un cambio en todo, empezando por nosotros mismos. No dudo que cuando volvamos a vernos, cuando volvamos a salir y regresemos a tener contacto con todos, veremos todo con nuevos ojos. Con unos ojos despiertos….

Saludos desde cuarentena.

❤️

One thought on “El día que todo cambió.

  1. Lo cierto es que los golpes de la vida son los que siempre te empujan al cambio, cuántas veces me fui de lugares o evité circunstancias que ahora añoro y de las que me arrepiento. Los días pasados son esquirlas en el encierro. Muy bonita reflexión, Graciela.

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