Ni víctima, ni mártir, ni santa! Feat. Gobierno de El Salvador.

Cuando tenia 17 años entre a la escuela de medicina pensando que cambiaría el mundo, como muchos adolescentes pensando de una manera utópica, ahora más de una década después me doy cuenta que con tan solo hacer la diferencia en la vida de una persona es suficiente, cuando estaba en el tercer año de la carrera fui diagnosticada con trastorno bipolar tipo 2, yo tenía 21 años para ese entonces ya llevaba bastante tiempo lidiando con la depresión y la ansiedad, la mayor constante era el sube y baja. Recuerdo lo que mi psiquiatra de ese entonces me dijo; me habló sobre qué debería tomar medicamentos de manera crónica y que debía seguir con mi vida lo más normal posible, para alguien que desde los 16 años había empezado a manifestar síntomas, la normalidad me era un concepto remoto pero en mi positivismo posible, los eventos que pasaron los años siguientes en la universidad como el acoso de parte de un docente y por parte de jefes en el hospital donde realizaba mis prácticas me llevaron al límite y decidí que era tiempo de dejar algo que siempre creí que era lo mejor que podía hacer y lo mejor que había elegido para hacer con mi vida. Durante la mayor parte del tiempo se manejó todo de forma legal y se llegó a una resolución de lo que era justo y establece la ley, creo que no hace falta decir que cuando mis jefes se enteraban de mi diagnóstico la mayoría me trataban como loca sobre todo en mi año de internado y mi año de servicio social, a pesar de tener un coeficiente muy arriba del normal. Al momento en mi carrera en medicina me encuentro en un punto incierto, ya que tanto como el gobierno (mined) al igual que la universidad privada a la que asistí, se han negado de manera silenciosa pero probada de graduar a alguien con este tipo de discapacidad o con mi diagnóstico. Para resumir solo puedo decir dos cosas: En este país y en el mundo cada día muchas personas son violentadas tanto en sus derechos básicos como en sus derechos humanos, vivimos en un país donde muchos crímenes siguen impunes, lo segundo que puedo agregar es que mi vida ha sido todo menos normal llegando a mi propia conclusión que jamás lo será y lo he aceptado, mis amigos cercanos siempre supieron mi diagnóstico muchos de ellos ya médicos ejerciendo, se que ese simple hecho los hará ver la salud mental de manera diferente más allá de los estigmas que está conlleva. Quisiera finalizar diciendo esto: me niego a verme a mi misma como víctima o a qué me martiricen (torturen) más de lo que han hecho y de lo que me he permitido pasar, tampoco soy santa y jamás lo seré! Soy una persona como cualquier otra que creía que una carrera me daría la satisfacción de aportar algo a la sociedad en la que vivo, por suerte en los últimos 5 años he encontrado otras formas de aportar siempre con mis propios ideales y mi propia opinión.

Quiero dedicar este post a las personas y familias de todos los casos que se encuentran sin resolver en la Procuraduria de derechos humanos y en las instancias para la violencia de género, sobre todo aquellos que sucedieron durante el conflicto civil en nuestro país. Espero un día cada uno encuentre la paz donde sea que está este.

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