Hasta la médula – Parte 1

Algunos van por la vida esperando crear un cambio, otros hacen lo imposible por hacer que sucedan, muchos soñadores tratamos de luchar contra la corrupción que vemos casi día a día desde donde estamos o los actos faltos de calidad humana que vemos suceder, sin embargo como la conocida frase “a cada quien su santo” que podría ser la versión de que cada quien busca quien le sirve mejor a su causa o le apoya en su camino independientemente de si es lo correcto o no, al final todo se trata de lograr algo, pero qué pasa cuando los que están para apoyarnos o ayudarnos a lograr metas están lejos de la ética y el honor, para quienes su premisa es lo “conveniente” en lugar de lo que es correcto, desde un político hasta un funcionario público son el tipo de personajes de quien siempre podemos esperar algo no tan honorable listo para la primera página de los periódicos o los sitios en internet pero imagínense cuando tal falta de valores ha llegado hasta las Universidades y sus máximas autoridades, acaso hay alguien que pueda salvarnos de esta crisis de transparencia? En mi opinión y experiencia, difícilmente. Ya que quienes certifican o “validan” profesionales hoy en día son personas que son todo menos eso, encuentro difícil sentirme orgullosa de mucha gente a quien considere en algún punto mis mentores y a quienes admiraba, porque hoy por loco que suene, admiro más a la persona que veo en el espejo todos los días que a ese grupo de individuos, lejos ellos de ser santos, al final nadie lo es, pero hay algo en lo que el alumno supera al maestro en este caso, la honestidad y la transparencia. Es impresionante como quienes me enseñaron tantos valores no viven bajo lo que predican ni mucho menos, solo son figuras que sirven a sus intereses personales. Con tantas negociaciones que se dan bajo la mesa para beneficiar a un mismo círculo donde se cubren unos a otros, parece casi imposible lograr el éxito de la manera recta o justa, perdí la fe hace un tiempo en personas o entidades porque como activista para diferentes causas durante la mayor parte de mi vida adulta me he dado cuenta que tanto las instituciones públicas como las privadas están corruptas hasta la médula, la ambición no es mala sino lo que hacemos en el camino de ir tras ella.

Continuará….

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One thought on “Hasta la médula – Parte 1

  1. Como tu bien lo dices, la ambiciion no es mala, sin embargo, el poder que una persona ha obtenido ya sea por un cargo o por mucho dinero, es lo que hace a la gente desviarse. El dinero y el poder son similares y tienen el mismo efecto toxico si no se saben manejar.

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